Podríamos respondernos con otra pregunta,
¿por qué comprar "nuevo" cuando se puede obtener
la misma mercancía, con garantía, y a un precio entre un
50% y un 80% más barato?.
El mercado de venta de hardware reacondicionado, también conocido
como "remarketing" o venta de "segunda mano", se inició
a principios de los años 70, y tras su evolución, se ha
consolidado ya como una opción muy interesante a la hora de comprar
equipamiento.
La característica fundamental que define a un producto
reacondicionado es su procedencia. Son unidades nuevas
provenientes de excesos de fabricación, excedentes de "stocks"
de mayoristas, devoluciones; o unidades usadas, como
productos de demostración, material de empresas de arrendamiento,
"leasing" o "renting", etc., y que se comercializan
a bajo precio.
La ventaja de los componentes electrónicos es que no se desgastan
como las piezas mecánicas siendo perfectamente recuperables y utilizables
durante años. Todos los productos reacondicionados son cuidadosamente
probados y verificados antes de su comercialización,
ofreciéndose siempre con total garantía
de funcionamiento.
El constante aumento de la presión competitiva, obliga a encontrar
alternativas que ayuden a controlar los costes en actualizaciones y facilitar
la modernización y rentabilidad de los negocios. Mediante la inversión
en reacondicionados las empresas tienen la opción de adquirir productos
de gamas más elevadas con un menor coste económico,
o de optimizar los equipos ya existentes, siendo además
el único modo de reformar o ampliar sistemas descatalogados.
Esta fórmula ofrece a las empresas, por tanto, la clave para mantener
las actualizaciones tecnológicas a costes reducidos y mejorar el
margen en la relación coste/beneficio.
Una conclusión avalada por los usuarios de este mercado
es que una vez que se adquieren y prueban productos reacondicionados,
a los precios de "segunda mano", es bastante improbable que
se vuelvan a adquirir productos nuevos a menos que sea absolutamente necesario.